Virgen de Fátima

Introducción

El mensaje y milagro de Nuestra Señora de Fátima en 1917 es uno de los mejores eventos en la historia de la Iglesia Católica. Desde que el milagro en Fátima se predijo que ocurrirá en avance, y se realizo en la presencia de casi 100,000 personas, es probablemente, después de la Resurrección, el milagro más grandioso en la historia de la Iglesia. Empezó con la Madre de Dios, apareciéndose seis veces a Jacinta (7 años), Francisco (9 años) y Lucia (10 años) en Fátima, Portugal, el 13 de mayo 1917. La Santísima Virgen les dijo a los niños que recen diario el Rosario; les enseño a ellos la visión del Infierno; y también hizo profecías sobre la Segunda Guerra Mundial y la expansión del comunismo, entre otras cosas.

La virgen se aparece en Fátima (Portugal) en 1917 desde mayo a octubre, el mundo estaba envuelto en las llamas de la 1ª guerra mundial, nadie hablaba todavía del peligro que cernía a Europa con el llamado Comunismo, porque esta revolución no tendrá lugar sino después de la aparición (que sucedió precisamente en octubre de ese mismo año). Sin embargo la Virgen dijo que "la guerra (entre 1914 y 1918) está para concluirse, pero si los hombres no cesan de ofender al Señor, comenzará otra guerra y peor".

Historia de la Virgen de Fátima


En 1917, en el momento de las apariciones, Fátima era una ciudad desconocida de 2.500 habitantes, situada a 800 metros de altura y a 130 kilómetros al norte de Lisboa, casi en el centro de Portugal. Hoy Fátima es famosa en todo el mundo y su santuario lo visitan innumerables devotos.

Allí, la Virgen se manifestó a niños de corta edad: Lucía, de diez años, Francisco, su primo, de nueve años, un jovencito tranquilo y reflexivo, y Jacinta, hermana menor de Francisco, muy vivaz y afectuosa. Tres niños campesinos muy normales, que no sabían ni leer ni escribir, acostumbrados a llevar a pastar a las ovejas todos los días. Niños buenos, equilibrados, serenos, valientes, con familias atentas y premurosas.

Los tres habían recibido en casa una primera instrucción religiosa, pero sólo Lucía había hecho ya la primera comunión.

Las apariciones estuvieron precedidas por un "preludio angélico": un episodio amable, ciertamente destinado a preparar a los pequeños para lo que vendría.

Lucía misma, en el libro Lucia racconta Fátima relató el orden de los hechos, que al comienzo sólo la tuvieron a ella como testigo. Era la primavera de 1915, dos años antes de las apariciones, y Lucía estaba en el campo junto a tres amigas. Y esta fue la primera manifestación del ángel:

Sería más o menos mediodía, cuando estábamos tomando la merienda. Luego, invité a mis compañeras a recitar conmigo el rosario, cosa que aceptaron gustosas. Habíamos apenas comenzado, cuando vimos ante nosotros, como suspendida en el aire, sobre el bosque, una figura, como una estatua de nieve, que los rayos del sol hacían un poco transparente. "¿Qué es eso?", preguntaron mis compañeras, un poco atemorizadas. "No lo sé". Continuamos nuestra oración, siempre con los ojos fijos en aquella figura, que desapareció justo cuando terminábamos (ibíd., p. 45).

El hecho se repitió tres veces, siempre, más o menos, en los mismos términos, entre 1915 y 1916.

Llegó 1917, y Francisco y Jacinta obtuvieron de sus padres el permiso de llevar también ellos ovejas a pastar; así cada mañana los tres primos se encontraban con su pequeño rebaño y pasaban el día juntos en campo abierto. Una mañana fueron sorprendidos por una ligera lluvia, y para no mojarse se refugiaron en una gruta que se encontraba en medio de un olivar. Allí comieron, recitaron el rosario y se quedaron a jugar hasta que salió de nuevo el sol. Con las palabras de Lucía, los hechos sucedieron así:

... Entonces un viento fuerte sacudió los árboles y nos hizo levantar los ojos... Vimos entonces que sobre el olivar venía hacia nosotros aquella figura de la que ya he hablado. Jacinta y Francisco no la habían visto nunca y yo no les había hablado de ella. A medida que se acercaba, podíamos ver sus rasgos: era un joven de catorce o quince años, más blanco que si fuera de nieve, el sol lo hacía transparente como de cristal, y era de una gran belleza. Al llegar junto a nosotros dijo: "No tengan miedo. Soy el ángel de la paz. Oren conmigo". Y arrodillado en la tierra, inclinó la cabeza hasta el suelo y nos hizo repetir tres veces estas palabras: "Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman". Luego, levantándose, dijo: "Oren así. Los corazones de Jesús y María están atentos a la voz de sus súplicas". Sus palabras se grabaron de tal manera en nuestro espíritu, que jamás las olvidamos y, desde entonces, pasábamos largos períodos de tiempo prosternados, repitiéndolas hasta el cansancio (ibíd, p. 47).

En el prefacio al libro de Lucía, el padre Antonio María Martins anota con mucha razón que la oración del ángel "es de una densidad teológica tal" que no pudo haber sido inventada por unos niños carentes de instrucción. "Ha sido ciertamente enseñada por un mensajero del Altísimo", continúa el estudioso. "Expresa actos de fe, adoración, esperanza y amor a Dios Uno y Trino".

Durante el verano el ángel se presentó una vez más a los niños, invitándolos a ofrecer sacrificios al Señor por la conversión de los pecadores y explicándoles que era el ángel custodio de su patria, Portugal.

Pasó el tiempo y los tres niños fueron de nuevo a orar a la gruta donde por primera vez habían visto al ángel. De rodillas, con la cara hacia la tierra, los pequeños repiten la oración que se les enseñó, cuando sucede algo que llama su atención: una luz desconocida brilla sobre ellos. Lucía lo cuenta así:

Nos levantamos para ver qué sucedía, y vimos al ángel, que tenía en la mano izquierda un cáliz, sobre el que estaba suspendida la hostia, de la que caían algunas gotas de sangre adentro del cáliz.

El ángel dejó suspendido el cáliz en el aire, se acercó a nosotros y nos hizo repetir tres veces: "Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Jesucristo...". Luego se levantó, tomó en sus manos el cáliz y la hostia; me dio la hostia santa y el cáliz lo repartió entre Jacinta y Francisco... (ibíd., p. 48).

El ángel no volvió más: su tarea había sido evidentemente la de preparar a los niños para los hechos grandiosos que les esperaban y que tuvieron inicio en la primavera de 1917, cuarto año de la guerra, que vio también la revolución bolchevique.

El 13 de mayo era domingo anterior a la Ascensión. Lucía, Jacinta y Francisco habían ido con sus padres a misa, luego habían reunido sus ovejas y se habían dirigido a Cova da Iria, un pequeño valle a casi tres kilómetros de Fátima, donde los padres de Lucía tenían un cortijo con algunas encinas y olivos.

Aquí, mientras jugaban, fueron asustados por un rayo que surcó el cielo azul: temiendo que estallara un temporal, decidieron volver, pero en el camino de regreso, otro rayo los sorprendió, aún más fulgurante que el primero. Dijo Lucía:

A los pocos pasos, vimos sobre una encina a una Señora, toda vestida de blanco, más brillante que el sol, que irradiaba una luz más clara e intensa que la de un vaso de cristal lleno de agua cristalina, atravesada por los rayos del sol más ardiente. Sorprendidos por la aparición, nos detuvimos. Estábamos tan cerca que nos vimos dentro de la luz que la rodeaba o que ella difundía. Tal vez a un metro o medio de distancia, más o menos... (ibíd., p. 118).

La Señora habló con voz amable y pidió a los niños que no tuvieran miedo, porque no les haría ningún daño. Luego los invitó a venir al mismo sitio durante seis meses consecutivos, el día 13 a la misma hora, y antes de desaparecer elevándose hacia Oriente añadió: "Reciten la corona todos los días para obtener la paz del mundo y el fin de la guerra".

Los tres habían visto a la Señora, pero sólo Lucía había hablado con ella; Jacinta había escuchado todo, pero Francisco había oído sólo la voz de Lucía.

Lucía precisó después que las apariciones de la Virgen no infundían miedo o temor, sino sólo "sorpresa": se habían asustado más con la visión del ángel.

En casa, naturalmente, no les creyeron y, al contrario, fueron tomados por mentirosos; así que prefirieron no hablar más de lo que habían visto y esperaron con ansia, pero con el corazón lleno de alegría, que llegara el 13 de junio.

Ese día los pequeños llegaron a la encina acompañados de una cincuentena de curiosos. La aparición se repitió y la Señora renovó la invitación a volver al mes siguiente y a orar mucho. Les anunció que se llevaría pronto al cielo a Jacinta y Francisco, mientras Lucía se quedaría para hacer conocer y amar su Corazón Inmaculado. A Lucía, que le preguntaba si de verdad se quedaría sola, la Virgen respondió: "No te desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios". Luego escribió Lucía en su libro:

En el instante en que dijo estas últimas palabras, abrió las manos y nos comunicó el reflejo de aquella luz inmensa. En ella nos veíamos como inmersos en Dios. Jacinta y Francisco parecían estar en la parte de la luz que se elevaba al cielo y yo en la que se difundía sobre la tierra. En la palma de la mano derecha de la Virgen había un corazón rodeado de espinas, que parecían clavarse en él. Comprendimos que era el Corazón Inmaculado de María, ultrajado por los pecados de la humanidad, y que pedía reparación (ibíd., p. 121).

Cuando la Virgen desapareció hacia Oriente, todos los presentes notaron que las hojas de las encinas se habían doblado en esa dirección; también habían visto el reflejo de la luz que irradiaba la Virgen sobre el rostro de los videntes y cómo los transfiguraba.

El hecho no pudo ser ignorado: en el pueblo no se hablaba de otra cosa, naturalmente, con una mezcla de maravilla e incredulidad.

La mañana del 13 de julio, cuando los tres niños llegaron a Cova da Iria, encontraron que los esperaban al menos dos mil personas. La Virgen se apareció a mediodía y repitió su invitación a la penitencia y a la oración. Solicitada por sus padres, Lucía tuvo el valor de preguntarle a la Señora quién era; y se atrevió a pedirle que hiciera un milagro que todos pudieran ver. Y la Señora prometió que en octubre diría quién era y lo que quería y añadió que haría un milagro que todos pudieran ver y que los haría creer.

Antes de alejarse, la Virgen mostró a los niños los horrores del infierno (esto, sin embargo, se supo muchos años después, en 1941, cuando Lucía, por orden de sus superiores escribió las memorias recogidas en el libro ya citado. En ese momento, Lucía y sus primos no hablaron de esta visión en cuanto hacía parte de los secretos confiados a ellos por la Virgen, cuya tercera parte aún se ignora) y dijo que la guerra estaba por terminar, pero que si los hombres no llegaban a ofender a Dios, bajo el pontificado de Pío XII estallaría una peor.

Cuando vean una noche iluminada por una luz desconocida, sabrán que es el gran signo que Dios les da de que está por castigar al mundo a causa de sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de la persecución a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, quiero pedirles la consagración de Rusia a mi Corazón Inmaculado y la comunión reparadora los primeros sábados. Si cumplen mi petición, Rusia se convertirá y vendrá la paz. Si no, se difundirán en el mundo sus horrores, provocando guerras y persecuciones a la Iglesia... Al final, mi Corazón Inmaculado triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y se le concederá al mundo un período de paz... (ibíd., p. 122).

Después de esta aparición, Lucía fue interrogada de modo muy severo por el alcalde, pero no reveló a ninguno los secretos confiados por la Virgen.

El 13 de agosto, la multitud en Cova era innumerable: los niños, sin embargo, no llegaron. A mediodía en punto, sobre la encina, todos pudieron ver el relámpago y la pequeña nube luminosa. ¡La Virgen no había faltado a su cita! ¿Qué había sucedido? Los tres pastorcitos habían sido retenidos lejos del lugar de las apariciones por el alcalde, que con el pretexto de acercarlos en auto, los había llevado a otro lado, a la casa comunal, y los había amenazado con tenerlos prisioneros si no le revelaban el secreto. Ellos callaron, y permanecieron encerrados. Al día siguiente hubo un interrogatorio con todas las de la ley, y con otras amenazas, pero todo fue inútil, los niños no abandonaron su silencio.

Finalmente liberados, los tres pequeños fueron con sus ovejas a Cova da Iria el 19 de agosto, cuando, de repente, la luz del día disminuyó, oyeron el relámpago y la Virgen apareció: pidió a los niños que recitaran el rosario y se sacrificaran para redimir a los pecadores. Pidió también que se construyera una capilla en el lugar.

Los tres pequeños videntes, profundamente golpeados por la aparición de la Virgen, cambiaron gradualmente de carácter: no más juegos, sino oración y ayuno. Además, para ofrecer un sacrificio al Señor se prepararon con un cordel tres cilicios rudimentarios, que llevaban debajo de los vestidos y los hacían sufrir mucho. Pero estaban felices, porque ofrecían sus sufrimientos por la conversión de los pecadores.

El 13 de septiembre, Cova estaba atestada de personas arrodilladas en oración: más de veinte mil. A mediodía el sol se veló y la Virgen se apareció acompañada de un globo luminoso: invitó a los niños a orar, a no dormir con los cilicios, y repitió que en octubre se daría un milagro. Todos vieron que una nube cándida cubría a la encina y a los videntes. Luego reapareció el globo y la Virgen desapareció hacia Oriente, acompañada de una lluvia, vista por todos, de pétalos blancos que se desvanecieron antes de tocar tierra. En medio de la enorme emoción general, nadie dudaba que la Virgen en verdad se había aparecido.

El 13 de octubre es el día del anunciado milagro. En el momento de la aparición se llega a un clima de gran tensión. Llueve desde la tarde anterior. Cova da Iria es un enorme charco, pero no obstante miles de personas pernoctan en el campo abierto para asegurar un buen puesto.

Justo al mediodía, la Virgen aparece y pide una vez más una capilla y predice que la guerra terminará pronto. Luego alza las manos, y Lucía siente el impulso de gritar que todos miren al sol. Todos vieron entonces que la lluvia cesó de golpe, las nubes se abrieron y el sol se vio girar vertiginosamente sobre sí mismo proyectando haces de luz de todos los colores y en todas direcciones: una maravillosa danza de luz que se repitió tres veces.

La impresión general, acompañada de enorme estupor y preocupación, era que el sol se había desprendido del cielo y se precipitaba a la tierra. Pero todo vuelve a la normalidad y la gente se da cuenta de que los vestidos, poco antes empapados por el agua, ahora están perfectamente secos. Mientras tanto la Virgen sube lentamente al cielo en la luz solar, y junto a ella los tres pequeños videntes ven a san José con el Niño.

Sigue un enorme entusiasmo: las 70.000 personas presentes en Cova da Iria tienen un ánimo delirante, muchos se quedan a orar hasta bien entrada la noche.

Las apariciones se concluyen y los niños retoman su vida de siempre, a pesar de que son asediados por la curiosidad y el interés de un número siempre mayor de personas: la fama de Fátima se difunde por el mundo.

Entre tanto las predicciones de la Virgen se cumplen: al final de 1918 una epidemia golpea a Fátima y mina el organismo de Francisco y Jacinta. Francisco muere santamente en abril del año siguiente como consecuencia del mal, y Jacinta en 1920, después de muchos sufrimientos y de una dolorosísima operación.

En 1921, Lucía entra en un convento y en 1928 pronuncia los votos. Será sor María Lucía de Jesús.

Se sabe que, luego de concluir el ciclo de Fátima, Lucía tuvo otras apariciones de la Virgen (en 1923, 1925 y 1929), que le pidió la devoción de los primeros sábados y la consagración de Rusia.

En Fátima las peticiones de la Virgen han sido atendidas: ya en 1919 fue erigida por el pueblo una primera modesta capilla. En 1922 se abrió el proceso canónico de las apariciones y el 13 de octubre se hizo pública la sentencia de los juicios encargados de valorar los hechos: "Las manifestaciones ocurridas en Cova da Iria son dignas de fe y, en consecuencia, se permite el culto público a la Virgen de Fátima".

También los papa de Pío XII, estimaron mucho a Fátima y su mensaje. Movido por una carta de sor Lucía, Pío XII consagraba el mundo al Corazón Inmaculado de María el 31 de octubre de 1942. Junto a Lourdes, Fátima es uno de los santuarios marianos más importantes y visitados del mundo.

El Mensaje de Fátima: una gran señal en el cielo marcando el principio de los últimos tiempos y una predicción de la apostasía de la Iglesia.

Lucia, Francisco y Jacinta de Fatima

Lucia, Francisco y Jacinta de Fátima

El P. Mario Luigi Ciappi, el teólogo papal del Papa Pío XII: “En el Tercer Secreto [de Fátima] se predice, entre otras cosas, que la gran apostasía en la Iglesia comenzará por lo alto.”1

El mensaje y milagro de Nuestra Señora de Fátima en 1917 es uno de los mejores eventos en la historia de la Iglesia Católica. Desde que el milagro en Fátima se predijo que ocurrirá en avance, qué ocurrió el 13 de octubre de 1917, y se realizo en la presencia de casi 100,000 personas, es probablemente, después de la Resurrección, el milagro más grandioso en la historia de la Iglesia. El milagro de Fátima y su mensaje también contiene tremenda significancia a nuestro tema: La Verdad sobre lo que en realidad le paso a la Iglesia Católica después del Vaticano II. Empezó con la Madre de Dios, apareciéndose seis veces a Jacinta (7 años), Francisco (9 años) y Lucia (10 años) en Fátima, Portugal, el 13 de mayo 1917. La Santísima Virgen les dijo a los niños que recen diario el Rosario; les enseño a ellos la visión del Infierno; y también hizo profecías sobre la Segunda Guerra Mundial y la expansión del comunismo («los errores de Rusia»), entre otras cosas.

La visión del Infierno demostrado por Nuestra Señora de Fátima a los niños: “Cuando la Señora hablo sus ultimas palabras, ella abrió sus manos una vez más, como lo había hecho los dos meses anteriores. Los rayos [de luz] aparecían penetrar la tierra, y miramos, como se miraba, un enorme mar de fuego. Sumergido en este fuego, nosotros miramos a los demonios y a las almas [condenadas]. Las almas eran como ascuas transparentes quemándose, todo negro o un quemado bronceado, en formas humanas. Estaban flotando en esa conflagración, levantadas en el aire por las flamas qué traspasaba desde adentro de cada uno, junto con las masivas nubes de humo. Y luego se regresaban hacia todo lado como chispas en una lumbre grande, sin equilibrio o peso, entre chillidos y gemidos de dolor y desesperación, qué nos horrorizo y nos hizo temblar de susto (era en esta escena cuando me causo llorar, como la gente dijo). Los demonios era distintos [de las almas condenadas] por su terrible y repelente parecido a los animales espantosos y desconocidos, negros y transparentes como el carbones encendidos. Esta visión solo duro por un momento, gracias a nuestra Madre del Cielo, quien en la primera aparición nos había prometido llevarnos al Cielo. Sino fuera por esto, yo pienso que hubiéramos muerto de terror y miedo.2

Ustedes han visto el Infierno a donde los pecadores van cuando no se arrepienten. Para salvarlos Dios desea que establezcan en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón,” dijo Nuestra Señora.

Ninos de Fatima Vision del Infierno

Los niños de Fátima un poco después de la visión del Infierno… se puede ver en sus rostros aterrados la verdad de sus palabras: que habrían muerto de miedo en la visión del Infierno, si no se les había prometido el Cielo

El 13 de julio de 1917, Nuestra Señora también les dijo a los niños que en el 13 de octubre de 1917 ella iba a obrar un milagro para que todos puedan creer:

Lucia dijo, « ¡Deseo pedirte que nos digas quien eres, y que realices un milagro para que todos puedan creer que sí te nos has aparecido!»

«Continua a venir aquí cada mes», la Señora respondió. «En octubre yo te diré quién soy y cuál es mi deseo, y voy a realizar un milagro para que todos puedan creer».”3 (Nuestra Señora de Fátima, 13 de julio de 1917)

Dado a que los niños habían anunciado meses antes del 13 de octubre que la Señora obrara un milagro, el 13 de octubre de aquel año, 70,000 a 100,000 personas fueron a Fátima para presenciar el milagro que se había profetizado. También había muchos incrédulos que vinieron a burlarse cuando la profecía del milagro no ocurriera. Sin embargo, hasta la prensa secular confirmo, que sí ocurrió el Milagro del Sol – como es ahora conocido – así como fue predicho por los niños y por Nuestra Señora de Fátima. Este milagro dejo sin sentido a las multitudes juntadas, se convirtieron duros incrédulos, incluyendo a ateos y francmasones, y confirmo a miles en la fe católica.

Milagro de Fatima

Arriba: dos fotos de la multitud toda sorprendida en Fátima, el 13 de octubre de 1917, dando testigo al milagro predicho por Nuestra Señora de Fátima

¿Qué era el Milagro del Sol que sorprendió y convirtió a la audiencia embelesada de más de 70,000 en Fátima, el 13 de octubre de 1917? Un breve examen del milagro y su importancia, irá una manera larga en la revelación: La Verdad sobre lo que en realidad le paso a la Iglesia Católica después del Vaticano II.

El sol puesto en adelanto en un cenit claro como un gran disco plateado en cual, aunque estaba brillante como cualquier sol que ellos habían visto, pudieron mirarlo directamente sin pestañar los ojos, y con una satisfacción única y encantadora. Esto duro por solo un momento. Mientras miraban, la pelota grande empezó a «danzar» – esa fue la palabra que todos los observadores le aplicaron. Luego empezó a girar rápidamente como una rueda gigante de fuego. Después de que paso esto por algún tiempo, se detuvo. Y luego empezó otra vez a girar, con una rapidez que mareaba y nauseabunda. Finalmente allí apareció en el borde un borde del carmesí, que lanzaba en todo el cielo, como un vértice diabólico, serpentinas de flamas de color rojo sangrienta, reflejándose a la tierra, a los árboles y arbustos, a los rostros mirando hacia arriba y las ropas de toda clase de colores brillantes en sucesión: verde, rojo, anaranjado, azul, violeta, de hecho, todo el espectro. Girando como loco en esta manera tres veces, la orbita alumbrada parecía temblar, a estremecerse, y luego cayendo precipitadamente, en un zigzag poderoso, hacia las multitudes.

Un grito de miedo salió de los labios de miles de personas aterrorizadas, ya que cayeron de rodillas, pensando que el fin del mundo había llegado. Algunos dijeron que el aire se puso más caliente en ese instante; no estarían sorprendidos si todo de ellos se encenderá en llamas, envolvente y consumirlos.”4

De hecho, en todo Portugal, la prensa anticlerical estaba obligada dar testigo del mismo tipo. Hubo un acuerdo en general sobre lo esencial. Como el Dr. Domingos Pinto Coelho escribió en el O Ordem, «El sol, a veces rodeado con llamas de carmesí, en otras veces aureolaba con amarillo y rojo, en otras ocasiones parecía revolver con un movimiento muy rápido de rotaciones, aún más, parecía salirse del cielo, y aproximarse hacia el mundo…»”5

Durante el milagro el sol se fue visto caer a toda velocidad hacia la tierra y la gente pensó que el fin del mundo había llegado. La significación debería ser obvio: Fátima es un signo apocalíptico, que era una señal de que el final estaba cerca, que los acontecimientos que preceden a la culminación del mundo y la segunda venida de Jesucristo empezaran. Los hombres deben enmendar sus vidas antes de que llegue el verdadero fin del mundo.

Sobre la base de algunas de estas consideraciones, muchos han concluido que la Virgen de Fátima es la mujer vestida del sol que se describe en el capítulo 12:1 del Apocalipsis:

Y una grande señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.” (Apocalipsis 12:1)

Los videntes de Fátima también reportaron que Nuestra Señora estaba hecha de toda luz – siendo más brillante que el sol. La evidencia es muy fuerte, que Nuestra Señora de Fátima fue la mujer vestida del sol profetizado en el Apocalipsis, capítulo 12. De hecho, hay una impresionante confirmación de que la aparición de Nuestra Señora en Fátima fue el cumplimiento de la profecía del Apocalipsis acerca de la mujer vestida del sol.

El periódico masónico, O Seculo, impresionantemente confirma sin saber que Nuestra Señora fue la mujer vestida del sol del Apocalipsis 12:1

El Milagro del Sol hecho por Nuestra Señora de Fátima fue reportada por periódicos anticatólicos en todo Portugal. El periódico liberal, anticlerical y masónico de Lisboa, O Seculo, tuvo a su editor principal, Avelino de Almeida, por un lado informar sobre el evento. Para su crédito, él reporto honestamente sobre el prodigio solar. Lo que queremos señalar a tu atención es el título de su artículo que fue publicado en O Seculo el 15 de octubre de 1917. Dando cuentas al evento extraordinario en Fátima el 13 de octubre, su artículo en O Seculo del 15 de octubre fue titulado:

Cómo ha danzado el sol en pleno mediodía en Fátima. – Las apariciones de la Virgen. – En qué consiste la señal del cielo. – Varios millares de personas se pronuncian en favor de un milagro. – La guerra y la paz.”6

Por favor noten que el periódico masónico y anticlerical de Lisboa describió un evento en Fátima y que el Milagro del Sol era «la señal del cielo». ¿Te suena familiar?

Apocalipsis 12:1- “En esto apareció un gran señal en el cielo, una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas.”

¿Vamos a creer que el periódico masónico de Lisboa tuvo en mente el Apocalipsis 12:1 cuando estaba publicando este artículo poco después del prodigio solar en 1917? ¿Acaso estaban considerando, estos anticlericales, la posibilidad de que la aparición de Nuestra Señora constituía la mujer vestida del sol y la «señal del cielo», descrito en la Biblia? ¡Claro que no! ¡Ni siquiera los católicos en ese momento habían conectado Fátima con la mujer vestida del sol, mucho menos los anticlericales que ni siquiera creen en la Sagrada Escritura o probablemente ni siquiera sabían acerca de la profecía del Apoc. 12:1! ¡Por lo tanto, este titular es una confirmación desconocida, por una fuente publica e anticatólica, que Nuestra Señora de Fátima y su milagro en el 13 de octubre en verdad fue la señal profetizada en Apocalipsis 12:1!

Es casi como si uno fuera a preguntarle a Dios la cuestión: Señor, ¿cómo sabremos qué ocurrirá la gran «señal del cielo», que se predijo en el Apocalipsis 12:1? Y el Señor nos respondiera: basta con leer el titular del periódico masónico, porque para cuando esta señal ocurra será informado hasta en él mismo.

Este hecho sorprendente, no sólo sirve para confirmar que Nuestra Señora de Fátima es la mujer vestida del sol de Apoc. 12:1, pero además confirma la autenticidad de la fe católica y la Sagrada Escritura.

Por lo tanto, para finalmente completar nuestro punto sobre Fátima y su adecuación a lo que ha sucedido a la Iglesia Católica después del Vaticano II, podemos decir: como Fátima fue la señal profetizado en Apoc. 12:1, esto significa que estamos en la era apocalíptica, los últimos días del mundo.

Fátima, la señal del Apoc. 12:1, y el grande dragón bermejo (el comunismo), la señal del Apoc. 12:3, ambos se realizaron en 1917

Prestando un apoyo más a la idea de que Fátima era la «señal» del Apocalipsis 12:1, está el hecho de que el Apocalipsis también habla, sólo dos versos más adelante, del «grande drágon bermejo». La Escritura parece indicar que los dos llegarían a la escena al mismo tiempo.

Apocalipsis 12:3- “Y fué vista otra señal en el cielo: y he aquí un grande dragón bermejo, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas. Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las echó en tierra…”

Muchos comentaristas consideran el «grande dragón bermejo» ser el comunismo, ya que el comunismo es sin duda asociado con rojo, y fue responsable por el asesinato de más de 20 millones de personas sólo en Rusia. En virtud de Vladimir Lenin, los bolcheviques tomaron a Rusia por el comunismo - obteniendo la victoria significativa que haría el comunismo una potencia mundial – el 7 de nov. de 1917, inmediatamente después de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima, que había advertido de la propagación de «los errores de Rusia».7 Hasta hoy día uno habla de China el comunista como «China el Rojo». La revolución comunista en China fue lanzada en un modo festejoso por hombres con «Enormes pantarcas rojas, mas de diez mil banderas rojas, y un montón de globos rojos volando sobre de ellos».8 La evidencia que el «grande dragón bermejo» describe el imperio comunista es bastantemente fuerte.

También es muy interesante que el grande dragón bermejo arrastrara la tercera parte de las estrellas del cielo:

Apocalipsis 12:3- “Y fué vista otra señal en el cielo: y he aquí un grande dragón bermejo, … Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las echó en tierra…”

¿Será sólo una coincidencia que el comunismo, en su altura, que se celebró una tercera parte del mundo en sus manos?

Warren H. Carroll, El Ascenso y Caída de la Revolución Comunista, p. 418 [edición inglesa]: “Como José Stalin entró en el valle de la sombra de la muerte, el movimiento comunista internacional, que él dirigió, celebró una tercera parte del mundo en sus manos.”9

La Hermana Lucia de Fátima le dijo al Padre Fuentes en 1957 que estamos en los últimos tiempos

Una de la tres evidentes de Fátima, la Hermana Lucia, le dijo al Padre Fuentes en 1957:

Padre, la Santísima Virgen no me dijo que nos encontramos en los últimos tiempos del mundo, pero me lo dio a demostrar por tres motivos. El primero, porque me dijo que el demonio está librando una batalla decisiva con la Virgen y una batalla decisiva, es una batalla final en donde se va a saber de qué partido es la victoria, de qué partido es la derrota. Así que ahora, o somos de Dios, o somos del demonio; no hay término medio.

Lo segundo, porque me dijo, tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo; el Santo Rosario y la devoción al Inmaculado Corazón de María. Y, al ser los últimos remedios, quiere decir que son los últimos, que ya no va a haber otros.

Y tercero, porque siempre en los planos de la Divina Providencia, cuando Dios va a castigar al mundo, agota antes todos los demás medios; y cuando ha visto que el mundo no le ha hecho caso a ninguno de ellos, entonces, como si dijéramos a nuestro modo imperfecto de hablar, nos presenta con cierto temor el último medio de salvación, su Santísima Madre. Si despreciamos y rechazamos este último medio, ya no tendremos perdón del cielo; porque hemos cometido un pecado, que en el Evangelio suele llamarse pecado contra el Espíritu Santo; que consiste en rechazar abiertamente, con todo conocimiento y voluntad, la salvación que se presenta en las manos. Y también porque Nuestro Señor es muy buen hijo... y no permite que ofendamos y despreciemos a su Santísima Madre, teniendo como testimonio patente la historia de varios siglos de la Iglesia que, con ejemplos terribles, nos indica cómo Nuestro Señor siempre ha salido en defensa del honor de su Santísima Madre.”10

Como ya se trató, la característica principal de los últimos tiempos es una apostasía de la fe católica. En «el lugar santo» por sí mismo (Roma) estará «la abominación desoladora» (Mt. 24:15), y una decepción tan profunda que, si fuera posible, hasta los escogidos serán engañados (Mt. 24:24). El Nuevo Testamento nos dice que esta decepción va ocurrir en el corazón de las estructuras físicas de la Iglesia, en «el Templo de Dios» (2 Tes. 2:4). Va a surgir porque la gente no recibió el amor a la verdad (2 Tes. 2:10). Esto es precisamente porque las últimas palabras que Nuestra Señora de Fátima nos dio en el gran secreto el 13 de julio 1917 eran:

En Portugal, el dogma de la fe se conservará siempre, etc.”

Están eran las ultimas palabras dadas antes del tercer secreto de Fátima aun no revelado. A partir de esto, los eruditos de Fátima han concluido que el tercer secreto, sin duda, se refiere a una crisis espiritual masivo y la apostasía de la fe católica entre los que pretenden ocupar puestos de autoridad en la Iglesia.

Como no sabemos la frase completa de las últimas palabras de Nuestra Señora en el mensaje de julio, no podemos decir con certeza lo que significan; pero la frase puede ser: «En Portugal, el dogma de la fe se conservará siempre en un manojo pequeño de fieles…» Ó: «En Portugal, el dogma de la fe se conservará siempre hasta la gran apostasía…” Ó: “En Portugal, el dogma de la fe se conservará siempre entre aquellos quienes me hicieron caso a mis avisos…” El tercer secreto, sin duda alguna, está presentemente concorde con la apostasía de la secta del Vaticano II. Documentaremos esta apostasía en gran detalle en este libro.

Como fue citado al principio de esta sección, el «P.» Mario Luigi Ciappi, el teólogo papal del Papa Pío XII, declaro:

En el Tercer Secreto [de Fátima] se predice, entre otras cosas, que la gran apostasía en la Iglesia comenzará por lo alto.”11

Otro «cardenal» de la Iglesia del Vaticano II admitió increíblemente que el Tercer Secreto trata con la apostasía post-Vaticano II.

El «Cardenal» Silvio Oddi: “… el Tercer Secreto [de Fátima]… no trata de una supuesta conversión de Rusia.... pero considera que la «revolución» en la Iglesia Católica.”12

Testimonios que el Cielo pide que el tercer secreto de Fátima sea revelado en 1960 por lo mas tarde13

* El Canon Galamba: “Cuando el Obispo rehusó abrir la carta, Lucia le hizo prometer que sería abierta definitivamente y leído al mundo, ya si sea en su muerte o en 1960, lo que llegue primero.” (La Verdad sobre el Secreto de Fátima, P. Joaquín Alonso, pp. 46-47)

* John Haffert: “En la casa del Obispo (en Leiria), en la mesa me senté a su derecha, con las cuatro cánones. Durante esa primera cena, canon José Galamba de Oliveira se dirigió hacia mi cuando el Obispo salió del cuarto por un momento y me pregunto: « ¿Por qué no le dices al Obispo que habrá el secreto?» Procurando no enseñar mi ignorancia del asunto de Fátima – de cuan en aquel tiempo ya casi estaba completo – lo mire simplemente sin cualquier expresión. El continuo: «El Obispo puede abrir el secreto. El no necesita que esperar hasta 1960.» (Dear Bishop! «¡Estimado Obispo!» John Haffer, AMI 1981, pp. 3-4)

* El Cardenal Carejeira: En febrero 1960 el patriarca de Lisboa reporto las direcciones que el Obispo de Leiria que se «ha pasado a él» sobre el tema del Tercer Secreto: «El Obispo da Silva adjunto (el sobre sellado por Lucia) en otro sobre en la que el indico que la carta tiene que ser abierta en 1960 por el mismo, Obispo José Correia da Silva, si el aun estaba vivo, o si no, por el patriarca cardenal de Lisboa.” (Novidades, 24 de febrero de 1960, citado por La Documentation catholique, 19 de junio de 1960, col. 751)

* El Canon Barthas: Durante la conversación con la Hermana Lucia entre el 17-18 de octubre de 1946, tuvo la oportunidad de preguntarle sobre el Tercer Secreto. El escribe: «¿Cuándo será revelado a nosotros el tercer elemento del Secreto?» Ya en 1946, me contestaron uniformemente, Lucia y el Obispo de Leiria, a esta pregunta, sin duda y sin comentario: «En 1960». Y cuando empuje mi audacia tan lejos como para preguntarse por qué es necesario esperar hasta entonces, la única respuesta que recibí de uno de los dos era: «Porque la Santísima Virgen así lo desea». (Barthas, Fátima, merveille du XXe siecle, p. 83. ediciones de Fátima, 1952)

* Los Armstrongs: En el 14 de mayo de 1953, Lucia recibió una visita de los Armstrongs, que fueron capaces de hacerle preguntas del tercer Secreto. En su publicada cuenta en 1955, ellos confirmaron que el tercer Secreto «deber se abierto y divulgado en 1960». (A. O. Armstrong, Fatima, pilgrimage to peace «Fátima, la peregrinación a la paz», The World’s Work, Kingswood, Surrey, 1955)

* El Cardenal Ottaviani: El 17 de mayo de 1955, el cardenal Ottaviani, el Pro-Prefecto del Santo Oficio, vino a las Carmelitas de Santa Teresa en Coimbra. El interrogo a Lucia sobre del tercer Secreto; y en su conferencia de 1967 el recordó: «El mensaje no debía ser abierto antes de 1960. Yo le pregunte a la Hermana Lucia, “¿Por qué esta fecha?” Ella contesto, “Porque entonces será más claro (mais claro)”.» (La Documentation catholique, 19 de marzo de 1967, col. 542)

* El Padre Joaquín Alonso, archivista oficial de Fátima: “Otros obispos también hablaron – y con autoridad – sobre el año 1960 como la fecha que indicaba el abrir la famosa carta. Así que cuando en aquel entonces el titulado Obispo de Tiava, y el asistente Obispo de Lisboa le preguntaron a Lucia cuando deber abrirse el Secreto, siempre recibía la misma respuesta: en 1960.” (La Verdad sobre el Secreto de Fátima, Padre Joaquín Alonso, edición española, p. 46)

* El Padre Joaquín Alonso: “Cuando Don José, el primer Obispo de Leiria, y la Hermana Lucia se pusieron de acuerdo que la carta debe ser abierta en 1960, obviamente quisieron decir que su contenido debe ser hecho publico para el bien de la Iglesia y del mundo.” (La Verdad sobre el Secreto de Fátima, Padre Joaquín Alonso, p. 54)

* El Obispo Venancio: “Yo pienso que esa carta no va hacer abierta antes de 1960. La Hermana Lucia pidió que no debe ser abierta antes de su muerte, o antes de 1960. Estamos ya en 1959 y la Hermana Lucia está en buena salud.” (La Verdad sobre el Secreto de Fátima, Padre Joaquín Alonso, p. 46)

* El Padre Fuentes: El Padre Fuentes entrevisto a la Hermana Lucia el 26 de diciembre de 1957, quien le dijo: «Padre, la Santísima Virgen está muy triste, porque nadie hace caso a su Mensaje, ni los buenos ni los malos. Los buenos, porque prosiguen su camino de bondad; pero sin hacer caso a este mensaje… No puedo detallar más, ya que es aún secreto que, por voluntad de la Santísima Virgen, solamente pudieran saberlo tanto el Santo Padre como el señor Obispo de Fátima.» «Ambos no han querido saberlo para no influenciarse. Es la tercera parte del Mensaje [el Tercer Secreto] de Nuestra Señora, que aún permanece secreto hasta esa fecha de 1960.» (La Verdad sobre el Secreto de Fátima, Padre Joaquín Alonso, p. 103-104)

* F. Stein: “Los testimonios qué han anunciado la revelación del Secreto para 1960 han sido de tanto peso y muy numeroso que en nuestra opinión, aun si las autoridades eclesiásticas de Fátima [en 1959 los mismos expertos aun no estaban consientes de que más de hace dos años Roma ya había tomado el Secreto del Obispo de Leiria] aun no ha sido resuelto para publicar el Secreto en 1960, ellos ahora miran que estarían forzados de hacerlo dado a ciertas circunstancias.” (Mensagem de Fátima, julio-agosto, 1959)

* El Padre Días Coelho: “… nosotros podemos usar, como un hecho incuestionable, esta aserción del Dr. Galamba de Oliveira (en 1953) en Fatima, Altar do Mundo: «La tercera parte del Secreto fue sellada en las manos de Su Excelencia el Obispo de Leiria, y será abierta, o después de la muerte de la evidente, o a más tardar en 1960.’” (L’Homme Nouveau, No. 269, 22 de noviembre de 1959)

Todos estos testimonios y declaraciones nos revela claramente que el Cielo quería que el tercer secreto de Fátima sea revelado a todo el mundo no mas tarde que 1960, porque sería más en aquel entonces.

¿Por qué sería el tercer secreto de Fátima más claro en 1960?

Era en el 25 de enero de 1959 cuando Juan XXIII anunció que tuvo una inspiración especial para anunciar de repente a un nuevo concilio ecuménico. (Por cierto, el 25 de enero fue el mismo día en que la luz desconocida que iluminó al mundo antes de la Segunda Guerra Mundial iluminó los cielos de Europa. Esta luz desconocida que apareció en el 25 de enero de 1938 fue predicha por Nuestra Señora de Fátima como una advertencia de que Dios iba a castigar al mundo con esas cosas que fueron reveladas en la segunda parte del secreto. ¿Sera el hecho de que Juan XXIII convocó el Vaticano II en un 25 de enero como una advertencia sobre el castigo que estuvo por venir, descrito en el tercer secreto?)

Este concilio convocado por Juan XXIII en 1959 llegaría a ser el Vaticano II, los resultados desastrosos que son el objeto de este libro. ¿Será la razón de que Nuestra Santísima Madre pidió el tercer secreto de Fátima de ser revelado en 1960 por esta convocación de este concilio en 1959? ¿Acaso nos estaba avisándonos directamente de la apostasía que iba a resultar de este concilio, que verdaderamente dio luz a una nueva, falsa Iglesia contra católica, como miraremos en este libro? En verdad, la única señal que se ha producido en 1960, en respecta a la apostasía tremenda que estamos viviendo que harían que las cosas sean «más claras», fue que Juan XXIII había anunciado su intención de convocar un nuevo concilio en 1959. En nuestro punto de vista, es bastantemente obvio que el tercer secreto de Fátima trata con la apostasía resultando del un concilio falso; de lo contrario el tercer secreto no tendría mas sentido en 1960, como Nuestra Santísima Madre dijo que si.



LAS HEREJIAS DE LA SECTA DEL VATICANO II

Notas:

1 La comunicación personal de Ciappi al Profesor Baumgartner en Salzburgo, citado en el libo The Devil’s Final Battle «La Última Batalla del Diablo», compilado por Paul Kramer, Publicaciones Good Counsel, 2002; también citado por Padre Gerardo Mura, The Third Secret of Fatima: Has It Been Completely Revealed? «El Tercer Secreto de Fátima: ¿A Sido Revelado Completamente?», también en la publicación Catholic (editada por los Redentoristas Transalpinos, Islas Órcadas, Escocia, Gran Bretaña), Marzo de 2002.

2 William Thomas Walsh, Our Lady of Fatima «Nuestra Señora de Fátima», Doubleday Reprint, 1990, p. 81.

3 William Thomas Walsh, Our Lady of Fatima «Nuestra Señora de Fátima», p. 80.

4 William Thomas Walsh, Nuestra Señora de Fátima, pp. 145-146.

5 William Thomas Walsh, Nuestra Señora de Fátima, p. 148.

6 El Periódico Portugués, O Seculo, 15 de octubre de 1917.

7 Warren H. Carroll, The Rise and Fall of the Communist Revolution «El Ascenso y Caída de la Revolución Comunista», Front Royal, Virginia: Prensa Christendom, p. 93.

8 Warren H. Carroll, El Ascenso y Caída de la Revolución Comunista, p. 538

9 Warren H. Carroll, El Ascenso y Caída de la Revolución Comunista, p. 418

10 La entrevista a la Hermana Lucia del Padre Fuentes, citado la edición inglesa The Whole Truth About Fatima «Toda la Vedad Sobre Fátima» por Frere Michel de la Sainte Trinite, Buffalo, NY: Publicaciones Inmaculado Corazón, Vol. 3, p. 503 nf.

11 La comunicación personal de Ciappi al Profesor Baumgartner en Salzburgo, citado arriba.

12 Silvio Oddi, The Meek Watchdog of God «El Humilde Guardián de Dios», Roma: Progetto Museali Editore, 1995, pp. 217-218.

13 Citas de este punto compiladas por: http://www.tldm.org/news/in_1960.htm


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